miércoles, 24 de noviembre de 2010

El Estado destinará pensiones no contributivas para personas con VIH/SIDA.

Están previstas asignaciones para todo el país en un esquema por etapas.
Por Alejo Corvalán.

Los primeros casos de pensiones no contributivas para enfermos de VIH/SIDA están siendo estudiados por la Fundación Buenos Aires SIDA (FBAS), para luego ser entregados a la Comisión Nacional de Pensiones del Ministerio de Desarrollo Social, que elaborará con esa documentación los expedientes de los futuros beneficiarios. Se trata de asignaciones por invalidez, que no requieren aportes para su otorgamiento, en especial destinadas a personas que viven con el virus y que no pueden trabajar, en el marco de un programa que incluye también recursos para las madres de 7 o más hijos y la vejez.
El primer operativo, que ocurrió el 25 de octubre en la fábrica recuperada Mac Body, de Villa Urquiza, registró 40 inscripciones y sirvió como prueba piloto para la segunda fecha programada para el 30 de noviembre, a realizarse en la sede de Grafica Patricios, otra fábrica recuperada ubicada en Avda. Patricios 1941, del barrio de Barracas.



De acuerdo a la Ley Nº 18.910, Decreto Nº 432/97, las condiciones necesarias para obtener una pensión de estas características, denominada “por invalidez” requiere encontrarse incapacitado en forma total y permanente (el 76 por ciento o más de la capacidad laboral); no estar amparado por ningún tipo de pensión no contributiva, ni jubilación; no tener bienes, ingresos ni recursos de cualquier tipo y ser argentino o naturalizado.
La posibilidad del acceso a estas pensiones es el resultado de una intensa gestión de la FBAS, que logró que el Ministerio de Desarrollo Social incluyera en su presupuesto el tema, sentando el precedente para el diseño de una política pública posterior. “Las personas que vivimos con el virus tenemos una mirada muy particular del tema -explica Alex Freyre, titular de FBAS- tener VIH no es una invalidez ni una discapacidad. Nosotros tenemos VIH, no somos portadores. Portador es un envase que contiene algo. Cuando desde la enunciación desaparece el individuo, nosotros trabajamos desde la identidad, y desde la discapacidad que el virus puede causar en una persona”.
El término “inválido” comenzó a usarse cuando algunos municipios del país tomaron al VIH como una infección discapacitante y lo enlistaron entre las llamadas “discapacidades viscerales”. A raíz de esto aparecieron, a cuenta gotas, pensiones por discapacidad y un pase de transporte, herramientas gestadas desde las áreas sociales de muchos hospitales del país, que intentaron ayudar a sus pacientes para que concurrieran a los controles y también para que pudieran viajar a Buenos Aires a reclamar por medicamentos que no estuviesen disponibles en sus ciudades.
Estas medidas parciales y excesivamente burocráticas enseguida colapsaron, porque se generó un verdadero tráfico de contactos e influencias, para los pacientes que vivían en las provincias en donde estos beneficios no existían. Lo que obligó a las personas a dar, por ejemplo, un domicilio falso en Buenos Aires para lograr un pase o una pensión, aún cuando su lugar de residencia y tratamiento médico habitual fuera otro. El resultado fue una estadística de infectados errática y confusa, además de un evidente privilegio para los infectados porteños.
“La decisión política de incluir a la mayor cantidad de personas en el Programa de Pensiones es del Gobierno, pero la idea de vincular a las personas con VIH/SIDA que no pueden trabajar fue un trabajo que hicimos desde la Fundación y el Peronismo Militante, que es la agrupación política a la que pertenezco”, reconoce Mariano Fandiño, mediador entre FBAS y el Ministerio de Desarrollo Social, también responsable de la realización de ambos operativos.
En este sentido y ante la falta de políticas públicas por parte del Estado, la FBAS aceptó el acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Social, que permite la inclusión en su sistema de los casos más urgentes bajo el título de “inválidos”, aunque su objetivo de fondo es avanzar en el proyecto de un “pase social” o una “pensión social”, similar a la Asignación Universal por Hijo y luego, en los casos que sea posible, el reemplazo de la pensión por trabajo.
El logro de las pensiones consistió en convencer a la Comisión de que aplique la normativa en “un sentido amplio y no en un sentido estricto”, Sin embargo, la gestión no ha terminado porque, en general los médicos, tampoco consideran que el VIH sea una discapacidad y no acceden fácilmente a firmar los diagnósticos. En este punto, Freyre prometió un debate más profundo con los hospitales y afirmó que: “Lo que no saben los médicos es que podrían hacerlo, porque el formulario de discapacidad también es amplio y no estricto”.
La FBAS trabaja con sindicatos, empresas, universidades y escuelas, en políticas antidiscriminatorias. Freyre asegura que mientras avanzan en eso, hay personas que nunca van a tener un empleo, porque no pueden sortear la exclusión: “Es gente a quien la pobreza y el VIH ha dejado marcas en su cuerpo. Pero nosotros tenemos claro que es el sistema el que discrimina y que las víctimas somos todos”.
También comentaron que estaban acercando un petitorio al ministro de trabajo, Carlos Tomada, para que las empresas realicen los exámenes preocupacionales de sus empleados en hospitales públicos, y no en laboratorios privados, para evitar que se incluya el análisis de VIH como parte del testeo y, de esa manera, colaborar en las políticas de no discriminación con los infectados indetectables.
“La FBAS se encuentra satisfecha con la marcha del proyecto, sobre todo por su carácter innovador en la calidad de su acción, porque tanto en la difusión como en la implementación, el Ministerio de Desarrollo Social hizo contacto directo con la ONG y de inmediato se pudo acercar el recurso a los beneficiarios, sin clientelismos ni privilegios”, remarcó Fandiño.
Después de haber participado activamente en la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario, los proyectos de la FBAS están centrados en crear el marco jurídico para atender a quienes viven con el virus del VIH, la identidad de género, la educación sexual en las escuelas y también el cumplimiento de la normativa, que tiene que ver con los cupos de empleo del Estado para personas con enfermedades severas que aún pueden trabajar.
“El matrimonio igualitario dio una sensación de “Estado de bienestar”, y ello permite que se construya ciudadanía. Se trata, simplemente, de cambiar el mapa y mejorar la manera en que el Estado atiende a las poblaciones”, concluyó Freyre.


Enlaces:
  1. Operativo de inscripción para el acceso a pensiones no contributivas
  2. Nunca tuve el ego para hacer algo tan difícil.
  3. Tres décadas de guerra contra los prejuicios.

2 comentarios:

  1. soy de salta y tengo hiv no soy discapacitado pero a la hora de conseguir un trabajo no me toman ademas necesito dinero para poder transportarme ya que vivo a 30 km del hospital al cual voy a hacer el tratamiento ..rgacias mi mail es emanuelmartinez_33@hotmail.com

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  2. puedo percibir la pension??? ya es ley???

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